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Descubren dos nuevos fragmentos de rollos del Mar Muerto

Martes 01 de Agosto, 2017
Los arqueólogos iniciaron su búsqueda tras encontrar, en el mercado negro, documentos que databan de época romana y objetos de la Edad de Hierro que referían su existencia.

La Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) y el Heritage Project iniciaron en mayo de 2016 nuevas excavaciones en el Desierto de Judea para encontrar más manuscritos que pudieran estar aún en las cuevas e impedir que fueran robados, tal como nos adelantó en primicia Adolfo Roitman hace unos meses.

Los manuscritos del Mar Muerto fueron descubiertos en 1947, por casualidad. Un pastor beduino los encontró en el interior de una cueva del Uadi Qumram, en la orilla septentrional del Mar Muerto. Su traducción ha sido polémica y muy dificultosa pero gracias a ellos conocemos detalles de esta extraña comunidad judía que floreció en Palestina durante la época de Jesús: Los Esenios.

El mar  Muerto es un lago salado situado en una profunda depresión a 416.5 metros bajo el nivel del mar, entre Israel y Jordania. Ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades.

Las excavaciones fueron dirigidas por Uri Davidovich y Roi Porat de la Universidad Hebrea, junto con Amir Ganor y Eitan Klein de la IAA quienes, junto a más de 500 voluntarios y personal de campo procedentes varios países, trabajaron en un campamento situado en pleno desierto. En apenas tres semanas hallaron dos fragmentos de papiro, de unos dos centímetros de longitud, con escritura y varios fragmentos sin letras discernibles.

El hallazgo fue realizado en la Cueva de las Calaveras , según informa Haartez en un artículo sobre el hallazgo. Esta cavidad tiene este nombre por los siete cráneos humanos y otros restos óseos descubiertos por el Prof. Yohanan Aharoni en 1960 y forma parte de un gran complejo, una serie de espacios naturales en lo alto de un acantilado en la orilla norte de Tze ' Elim Stream, en la parte sur del desierto.

A causa de las dificultades que implica el acceso al yacimiento, la Autoridad de Antigüedades de Israel obtuvo un permiso especial de la Autoridad de Parques y Naturaleza para construir un camino de acceso, que pese a todo requiere la utilización preventiva de equipo para descenso en rápel.

"Lo más importante que puede salir de estos fragmentos es poder  conectarlos con otros documentos que fueron saqueados del desierto de Judea y que no tienen procedencia conocida", dijo a Haaretz el Dr. Uri Davidovich de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

“Durante muchos años nuestro patrimonio histórico y bienes culturales más importantes han sido excavados ilegalmente y saqueados en las cuevas del Desierto de Judea por codicia” –declaró Israel Hasson, director general de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Según recoje el portal web Ancient Origins, los hallazgos orgánicos han sido complementados con fragmentos de cerámica, vasijas de piedra y objetos de pedernal. Los objetos metálicos incluían agujas y uñas de cabeza hueca para usar en sandalias.

Aunque los hallazgos hasta ahora son pequeños, las excavaciones arrojan nueva luz sobre las actividades humanas en las cuevas de los acantilados del desierto de Judea. A pesar de las condiciones inhóspitas, fueron ocupados durante y por miles de años, comenzando en tiempos prehistóricos y durante el período romano.

Los esenios de Qumrán seguían fielmente la Ley de Moisés y acostumbraban a llevar una existencia muy austera en el desierto

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