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Un “fantasma” en la web de la Policía

Jueves 04 de Mayo, 2017
La web institucional de la Policía, en su apartado dedicado a la jefatura del país vasco, habla de “un caso todavía sin resolver” que tendría que ver con el fantasma de un niño.

Psicofonías donde claramente se escuchan los sonidos típicos de un patio de colegio; niños jugando y cantando canciones; supuestas grabaciones de vídeo donde se ve la figura de un niño; vecinos que afirman escuchar risas de niños; objetos que cambian de lugar; muebles que se mueven y que se encuentran tumbados sin que nadie haya accedido a esas salas. Manchas y figuras extrañas que aparecen en lámparas y en distintos lugares…”. Así describe la web institucional de la DGP los sucesos que tienen lugar en una comisaría de Vitoria. Situada en el centro de la ciudad, comparte terreno con otros edificios gubernamentales, como la Subdelegación del Gobierno, la sede de Hacienda y los antiguos juzgados, actualmente abandonados.

Al parecer, “son muchos los testimonios de sucesos extraños”. Las apariciones se remontan a 1991, cuando los periódicos comenzaron a hablar de dichos sucesos a raíz de los testimonios de los miembros de seguridad del complejo. Uno más impactante tuvo lugar una noche de 1994. “Uno de los vigilantes que se encontraba en el puesto de control –de Hacienda– vio pasar a dos figuras bajando por las escaleras.

Un hombre de edad avanzada y un niño, ambos cogidos de la mano. Después de darles el alto y explicarles que no podían permanecer en el edificio de madrugada, el vigilante optó por dirigirse a la vecina comisaría en busca de ayuda, ya que los intrusos no le respondían ni prestaban la menor atención. De vuelta, agentes y vigilante registraron el recinto sin encontrar rastro alguno del abuelo o del nieto”. Aquel niño “espectral” fue bautizado como “Andresito”, quién sabe si por infantilizar aquel inquietante ente. Según el investigador Enrique Echazarra, la historia del edificio es antigua. Levantado sobre el convento de San Francisco, una de sus principales benefactoras, la infanta de castilla Berenguela López de Haro, lanzó en 1296 una maldición si sus restos no eran enterrados en el antiguo convento, cosa que, a día de hoy, no ha ocurrido. Por eso hay quien cree ver en esta “leyenda” la causa de los fenómenos que se producen en su interior. Continúa la web de la DGP asegurando que se trata de “un edificio conflictivo en sí mismo.

Incluso por problemas con los guardias de seguridad, que no querían hacerse cargo de este lugar, se optó por eliminar la vigilancia humana y dar paso a la tecnología”.

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