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Dios activa nuestro cerebro como las drogas o el sexo

Miércoles 07 de Diciembre, 2016
Un equipo de investigadores registra la actividad cerebral de un grupo de mormones durante una experiencia religiosa y comprueba que las áreas activadas son las mismas que ponen en marcha el sexo, la música o las drogas

La experiencia  mística activa los mismos circuitos cerebrales que la droga, el sexo o el juego, según un estudio publicado en Social Neuroscience.
El autor del estudio titulado Reward, Salience, and Attentional Networks are Activated by Religious Experience in Devout Mormons, Jeff Anderson ha analizado la actividad cerebral de 19 mormones adultos mientras experimentaban un momento de espiritualidad y encuentro con Dios durante la lectura de algunos pasajes del Libro de Mormón.
Sometió a siete mujeres y una docena de varones a un escáner por resonancia magnética funcional  a los que se expuso durante una hora a distintos estímulos audiovisuales para provocar una experiencia espiritual que incluía la proyección de vídeos con escenas bíblicas.

Los voluntarios debían presionar un botón en el momento en el que tuvieran una vivencia similar a la que experimentan durante sus ceremonias espirituales. Los voluntarios llegaron a emocionarse en varias ocasiones dentro de la máquina de resonancia, lo que permitió medir muy bien los picos de actividad cerebral en ese instante místico y de identificación con dios, que ellos describieron como de paz y calidez.

"Cuando les pedimos a los participantes en nuestro estudio que pensaran en un salvador, o en estar con sus familias por toda la eternidad, o las recompensas celestiales, sus cerebros y cuerpos respondieron físicamente", asegura Ferguson.

Los resultados de los escáneres indicaron que los sentimientos espirituales vinieron acompañados de una intensa activación del núcleo accumbens, una región del cerebro profundamente implicada en los mecanismos de recompensa. Los picos de actividad tenían lugar entre 1 y 3 segundos antes de que el voluntario pulsara el botón y fue replicado con cuatro tareas diferentes. El sentimiento venía acompañado de un aumento de la frecuencia cardiaca y el ritmo de respiración.
Además de los circuitos de recompensa, que se activan con el sexo, las drogas o la música, los autores descubrieron que los sentimientos espirituales se asociaban con una actividad en la corteza medial prefrontal, una región del cerebro que se activa con tareas complejas como la toma de decisiones o los juicios morales, además de activar algunas zonas relacionadas con la atención. 

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