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Entrevista a Carlos Murciano

Viernes 19 de Mayo, 2017

“Un hombre de la Tierra no puede comprender la inmensidad del espacio. De ese espacio inmenso, en crecimiento y en expansión. ¿Cómo puede saber que en Alfa Centauri no hay ser grande o pequeño  que corre por allí?”, dice nada más comenzar la entrevistaCuarenta y cuatro años después, el hombre que en un solo párrafo condensó la esencia del misterio de los OVNIs, reflexiona sobre el tema que le llevó a convertirse en el primer corresponsal de un campo fronterizo. Carlos Murciano –creador curioso, consagrado poeta y escritor- nos abre la caja de sus recuerdos para rememorar una época mítica de la ufología española: los años sesenta y setenta del pasado siglo. Un tiempo en el que se acercó a los mayores expertos para comprender un enigma que sigue sin resolver  las incógnitas que él mismo planteara el 12 de septiembre de 1968 en un artículo titulado: Algo flota sobre el mundo.

UN ENCUENTRO ENTRAÑABLE

En una calle madrileña de aspecto común y cotidiano se encuentra el estudio de Carlos Murciano. Es un ático con la luz filtrándose a través de las ventanas abuhardilladas, donde nos rodean hileras infinitas de libros que han llenado la vida del escritor y que se intercalan con una colección pictórica de desnudos vistiendo las paredes. Nos espera con la puerta abierta y nos observa desde sus características gafas, que son signo de identidad junto con la voz profunda y el porte sereno y señorial. Él, en su guarida, parece suficiente impulso para trasladar al visitante a finales de los sesenta, cuando el poeta pasó de la imaginación del misterio a su persecución terrena.

 

-¿En qué contexto surgió la idea de escribir aquel poema/artículo de Algo flota sobre el mundo?

-"El tema de los OVNIs en aquella época -y estoy hablando de septiembre del 68- era un tema que me interesaba tangencialmente, rememora Murciano. Seguía las noticias y me atraía lo que había de misterio ahí. Coincidiendo con una serie de apariciones en Inglaterra, Chile y otros dos o tres sitios, hice ese artículo de “Algo flota sobre el mundo”, algo que no sabemos a qué viene, ni de dónde viene. Era así, no se puede decir con más respeto. Además, ABC siempre me ha publicado. Cuando era un muchacho, cuando era un adulto y cuando era un hombre ya maduro. Nunca me han dicho esto sí o esto no. Pero el hecho de que me vinculara con el tema durante mucho tiempo fue una cosa del entonces director de ABC, Torcuato Luca de Tena".

Efectivamente, Carlos Murciano cuenta a ENIGMAS cómo el mismo día de la publicación del texto,Luca de Tena le propone ser corresponsal en el mundo de los OVNIs. Trabajo profesional -él es economista de carrera-, familia y obra literaria no le impiden aceptar una propuesta que le llevó a recorrer Europa y América tras los veteranos estudiosos y los observadores de los No Identificados.

 

- ¿Cuánto duró la corresponsalía?

-"Seis meses, recuerda nuestro protagonista. El último tercio del 68 y el primero del 69 aproximadamente. Lo que pasa es que yo seguí enganchado al tema haciendo artículos y dando conferencias. Seguí ligado durante un tiempo, hasta que me cansaron. Cuando me cansaron, dije: ¡Ya!. Porque yo tengo mi obra literaria, que también es un campo difícil de pelear y con muchas rencillas, envidias y omisiones".

 

- Una vez aceptada la propuesta, ¿se implicó a conciencia con el tema?

- "Lo tomé con absoluta seriedad. Me impliqué emocionalmente, pero no cegándome. Sabiendo que mi trabajo lo tenía que volcar luego en un determinado periódico. Sorprendió que ABC publicara estas cosas, así que yo debía tener mucho rigor a la hora de valorar y de utilizar los datos que me iban dando. Tuve una primera racha de entrevistar a investigadores y el mismo Torcuato Luca de Tena me dijo: '¿Por qué no va usted a entrevistar a personas que han visto cosas?'. Le dije: 'Puedo hacerlo, porque tengo los datos, pero es más delicado'. Porque si entrevisto a un camarero que me dice que ha visto una cosa, yo no sé quién es ni cómo es ese individuo. Pero sí sé quién es René Fouéré y quién es Gordon Creighton, por ejemplo. Aun así lo hice. Además, yo estaba muy atento a las noticias que se daban y si leía que tal señora había visto tal cosa, me iba a ver a esa señora. Y creo que en el noventa por ciento de los casos supe que me estaban diciendo la verdad o que estaban inventando una historia".

 

ASPECTOS SUBJETIVOS

- ¿Le desanimaban las historias descabelladas?

- "Esto no lo he contado nunca, pero se lo voy a contar a ustedes: un señor se presentó en mi casa y me dijo que el día anterior había estado en el Retiro con tres extraterrestres que le habían dado un mensaje para la humanidad. Yo a esas personas siempre las recibía con mucha educación, y le dije: 'Hábleme un poco de cómo fue el encuentro, ¿cómo eran los extraterrestres?' Y me dice: 'Pues uno era exactamente igual que Federico García Lorca'. ¿Se imaginan que yo digo en ABC que este señor se ha entrevistado con un extraterrestre que es Federico García Lorca? Pero lo que no sabemos es si es verdad. Pensamos: 'Este señor está inventando'. ¿Pero y si es un caso real? Yo los he eludido, porque te estás moviendo en el filo de una espada. Puede ser lo más importante que ha ocurrido desde la venida de Jesucristo o el gran fiasco. Por eso tenía que hacerlo con mucho tacto. Pero estos señores no me desanimaban. Lo que más me afectaba eran los envidiosos. Gente que yo entrevisté siempre cordialmente y con respeto y que luego salían diciendo cosas inciertas".

 

Un señor se presentó en mi casa y me dijo que el día anterior había estado en el Retiro con tres extraterrestres que le habían dado un mensaje para la humanidad. Yo a esas personas siempre las recibía con mucha educación, y le dije: 'Hábleme un poco de cómo fue el encuentro, ¿cómo eran los extraterrestres?' Y me dice: 'Pues uno era exactamente igual que Federico García Lorca'.

Nuestro entrevistado habla alto y claro. A veces se inclina sobre el sillón poniendo énfasis en sus afirmaciones. Revive cada recuerdo, bueno o malo, como si todavía fuera corresponsal de algo poco o nada tangible. Aunque en sus ojos no hay un ápice de rencor. Sólo la verdad de quien sabe que no hay más juez que uno mismo.

 

-¿Cómo preparaba las entrevistas? Al conocer de primera mano las hipótesis de los investigadores, ¿Se inclinó por alguna de ellas?

"Una de las conclusiones a las que llegué fue a la realidad del fenómenoreconoce Murciano. A la existencia del OVNI como tal. Pero con respecto a hipótesis yo era totalmente objetivo, respetando lo que me decía el entrevistado, a quien le agradecía profundamente que me recibiera y que me atendiera. Procuraba informarme antes de la entrevista de quién era la persona y qué había hecho o escrito previamente. Yo no puedo llegar a entrevistar a alguien como Antonio Ribera -que había publicado ya una serie de libros sobre el tema- y decirle: '¿A usted le gusta esto de los ovnis? ¿Ha escrito usted algo?' El otro día en un acto que presenté, una muchacha me dijo que si había escrito alguna vez algún verso… 'Bueno, sí, alguna vez he escrito algo…', le respondí. (Sonríe irónico). ¿Qué le iba a decir, después de haber dado a la luz más de cien libros? Pero bueno, yo procuraba ir informado de la persona con la que me iba a entrevistar, extrayendo incluso alguna frase o afirmación suya por si quería ratificarla o matizarla".

 

OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

-¿Cómo se vivía el tema entonces? ¿Encontraba similitud entre las opiniones de ufólogos europeos y americanos?

- "Sí, creo que entonces había una gran comunicación y un gran intercambio de revistas y de opiniones. Y no es que por allá dijeran una cosa y por acá dijeran otras. Cada cual tenía, eso sí, sus propios puntos de vista. Unos eran más propicios a creer lo que pudiera haber en el OVNI de vida extraterrestre. Otros menos. Y otros eran más cautos al  hablar. Lo que sí es cierto es que había un boom del tema. La cosa estaba ahí en España, fuera de ella, en Italia, Uruguay, Estados Unidos… Y también estaban las fuerzas aéreas viendo lo que pasaba, negando ciertas cosas y ocultando otras. Pero el tema estaba vivo. Lo que ocurre es que después, según pienso yo, el tema ha desaparecido de cara al gran público. Las revistas y los grupos especializados seguirán en contacto, pero la proyección hacia el gran público no es tal".

 

- ¿Mantuvo relación de amistad con algunos de los entrevistados?

"Con Antonio Ribera y Manuel Osuna mantuve amistad. Y también con Ignacio Darnaude. Ribera, que era un poco el padre de todo esto, era un hombre generoso. Una vez le dije que me habían invitado a impartir una conferencia en Caracas, y me dio diapositivas y buen material. Y Osuna también me enviaba todo lo que hacía. Pero con muchas otras personas no he seguido el contacto".

Carlos Murciano fue el nexo de unión de una disciplina en pañales. Se encargó de que los retratos y las afirmaciones de los primeros investigadores del fenómeno vieran la luz en ABC. Y ahora fija la vista en un punto indeterminado de su biblioteca, mientras trata de recordar a esos ufólogos. Le vemos embebido por un segundo en los rincones de su memoria, sin poder adivinar los sentimientos que le embargan. Vuelve a la realidad e intentamos saber, desde el punto de vista de su amplio bagaje, qué piensa de la situación del enigma OVNI en la actualidad...

 

- ¿Qué opinión le merece el fenómeno a día de hoy?

-"No cabe duda de que si entonces había esa ebullición y esa presencia constante de avistamientos, era normal que la gente estuviera más metida en el tema. Ahora, a lo mejor una persona ve una luz rara y no se le ocurre decirlo porque el tema se ha desvanecido. Antes había más concienciación social. Hubo aquella avalancha y luego desaparecieron, porque el OVNI siempre fue un fenómeno cíclico, con altibajos y con puntas. Pero ahora no sé si es que no hay avistamientos con la abundancia de antes o es que la prensa ha dado de lado al tema".

 

EXPERIENCIA PERSONAL

- ¿Ha sido protagonista de algún avistamiento OVNI?

"Una vez vi algo, fue antes de meterme en el tema. Estaba en aquel momento con un amigo, escritor y senador, Juan Van-Halen. Íbamos hacia el sur, porque  había comprado un coche nuevo y queríamos probarlo de camino a Jerez y a Arcos. Yendo por la Mancha, vimos un objeto luminoso muy alto, que se detuvo y se colocó en nuestra vertical. Paramos el coche, ya estaba atardeciendo y nos quedamos mirándolo. Estábamos hablando de la trayectoria que había hecho esa luz, de cómo estaba ahí parada y de repente, ¡plaf! desapareció. Eso fue, como digo, antes de que yo empezara a escribir sobre OVNIs”.

Vimos un objeto luminoso muy alto, que se detuvo y se colocó en nuestra vertical. Paramos el coche, ya estaba atardeciendo y nos quedamos mirándolo. Estábamos hablando de la trayectoria que había hecho esa luz, de cómo estaba ahí parada y de repente, ¡plaf! desapareció. 

 

- ¿Se ha interesado alguna vez por otras cuestiones relacionadas con el misterio?

- "Menos. Las Caras de Bélmez y ese tipo de cosas las he seguido un poco más de lejos. Sin menospreciarlo, pero me parecían temas distintos. A lo mejor podían tener alguna conexión, pero yo no mezclaba una cosa con la otra. El misterio sí, siempre me ha interesado, porque la poesía tiene mucho de misterio. No es que la poesía tenga por fuerza que ser oscura, pero sí que tiene una punta enigmática que le da encanto. Y también me ha interesado una cierta literatura, como por ejemplo Tolkien y su mundo, que te lleva hacia otros lugares y realidades. Yo creo que el tema OVNI siempre tendrá -y se está demostrando- misterio, porque no progresamos por mucho que lo investiguemos. ¿Qué avance contundente hay desde que yo hice ese libro hasta ahora? Ninguno".

 

- ¿Qué reflexiones sobre el fenómeno OVNI le quedan tras su amplia experiencia en este 'mundito'?

- "El fenómeno OVNI  no es un 'mundito'. Es un mundazo. Era un encanto que te abría la mente hacia muchas posibilidades, y por lo tanto te acercabas al tema con un gran interés por lo desconocido. Te preguntabas: '¿Qué habrá detrás de esto? ¿Por qué aparecen? ¿Por qué vienen y se van? Si vienen, ¿por qué no contactan?'. Se han hilvanado muchas teorías, como la de que sea algo mucho más antiguo. Plinio, por ejemplo, hablaba en su Historia Natural de algunos de estos objetos. Entonces esto viene de muy atrás,  lo que ocurre es que acaba cansando y fatigando a los que nos interesamos en el tema. Porque –dicho queda- no progresamos".

Su opinión es común a la de tantos otros investigadores, que sopesan la fuerza inalienable del interrogante una vez están metidos de lleno en el insondable misterio. A Carlos Murciano no le pesa. Y es que no es difícil que un alfarero de la palabra que le da forma a elevados pensamientos sea conquistado por una cuestión que expande conciencias y raya con la magia y lo desconocido. Igual que la poesía. Se queda tras la puerta de su estudio. Dentro de la nave del tiempo que nos ha trasladado hasta los tempranos vaivenes de la ufología española. Nos deja con la pregunta suprema sin su respuesta, como todos los que algún día se adentraron en esta búsqueda. En la mano: libros suyos con cariñosas dedicatorias y una flor estampada con tinta azul. Nos vamos esperando que haya sentido el mismo respeto y admiración que él aplicara a los entrevistados en su mítica corresponsalía. Y acariciando con la yema de los dedos su nombre en el buzón del portal, sin creer aún que hayamos estado con el autor del legendario e inspirador Algo flota sobre el mundo.

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