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Desde el fondo de la selva: entrevista al Indiana Jones de la Cultura Maya

Miércoles 29 de Marzo, 2017

La carrera profesional de este arqueólogo de origen esloveno hace  justicia al apodo que le han colgado, el de Indiana Jones de los mayas. Después de graduarse en la Facultad de Artes de la capital eslovena, Liubliana, la recepción de una beca por parte de la Universidad  Nacional Autónoma de México le sirvió para poner rumbo al país que guardaba los secretos de su vocación: la cultura maya. Sus publicaciones  acerca de la importancia de la orientación astronómica desde el punto de vista arquitectónico en la cultura mesoamericana de antes de la conquista, le han reportado reconocimiento entre los investigadores, si bien, es más su labor de campo la que le ha hecho hacerse con un nombre importante en la especialidad. Entre las investigaciones en las que ha estado presente destaca la que le llevó, junto a Raimundo González Heredia, a redescubrir el enclave maya de Oxpenmul en 2004, y que había sido hallado ochenta años antes por Karl Ruppert, pero que desde entonces había quedado escondido entre la frondosidad de la selva. Nueve años después, comandó una expedición con el apoyo de Nationalm Geographic y el INAH mexicano, que supuso el descubrimiento de la fantástica ciudad maya de Chactún, con una superficie de alrededor de 22 hectáreas.

Sus últimos descubrimientos han dado la vuelta al mundo, especialmente el de la ciudad perdida a la que se llamó Chactún –del maya “piedra roja”– de la que no se tenían noticias de su existencia hasta que fue encontrada por el intrépido arqueólogo. Además, Chactún no es una pequeña urbe, sino que cuenta con la mayor extensión de las tierras bajas centrales, con más de 3.000 km2 entre las regiones de Río Bec y Chenes, y podría haber tenido entre 30.000 y 40.000 habitantes. Chactún cuenta con tres complejos monumentales con diversas edificaciones, algunas de tipo piramidal, con palacios, dos canchas de juego de pelota, así como patios, plazas, áreas habitacionales y estelas hermosamente esculpidas. El INAH –Instituto Nacional de Antropología e Historia– considera que el más impresionante de estos edificios es una pirámide de 23 m de altura, pero lo que mejor muestra que nos encontramos ante una esplendorosa ciudad son las 19 estelas y altares, algunos de los cuales aún conservan restos de estuco. Podemos ver aquí algunas de estas imágenes, cedidas por Šprajc y Mauricio Marat, fotógrafo del INAH.

En los últimos tres años, el arqueólogo y su equipo, auspiciados por el Centro de Investigaciones de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes –ZRC-SAZU– y el citado INAH, han descubierto dos importantes ciudades, las llamadas Tamchén y La Lagunita, ambas en la reserva de la biosfera de Calakmul, en Campeche, al sureste de México. Hablamos con el Dr. Šprajc.

 

¿Se ha empezado a prospectar arqueológicamente alguna de las poblaciones que has descubierto recientemente?

Si se refiere a excavaciones, los tres sitios, Chactún, Tamchén y Lagunita, todavía no se han empezado a excavar. Nuestro trabajo sólo consistió en el reconocimiento de superficie, es decir, el mapeo y la documentación de monumentos mayas esculpidos. Sin embargo, en tres de los más de 80 sitios que hemos documentado en nueve temporadas de campo, realizadas en el sureste del estado mexicano de Campeche a partir de 1996, ya se están llevando a cabo proyectos de investigación que incluyen las excavaciones: en Oxpemul están trabajando los colegas de la Universidad Autónoma de Campeche, en Uxul los de la Universidad de Bonn, Alemania, mientras que la Universidad de Calgary, Canadá, dirige las investigaciones en Yaxnohcah.

 

¿Qué se sabe de la función de Tamchén, Lagunita y Chactún?

Se trata de tres núcleos de arquitectura monumental, con templos y edificios palaciegos que funcionaban como residencias de élite y espacios relacionados con las actividades administrativas. Seguramente los tres centros ocupaban lugares importantes en la jerarquía política regional, aunque no todos al mismo tiempo. A juzgar por la cerámica de superficie, las características de la arquitectura y las fechas de los monumentos, Tamchén llegó a su apogeo durante el Preclásico Tardío y el Clásico Temprano (ca. 300 a.C. – 600 d.C.), mientras que Chactún y Lagunita alcanzaron su esplendor durante el Clásico Tardío y Terminal (ca. 600 a 900 d.C.).

 

Si quieres conocer más sobre los descubrimientos de este arqueólogo podrás leer la entrevista completa que Juan José Sánchez Ortiz completa le realiza en el Nº 257 de la revista ENIGMAS.

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