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Bani, las siete mezquitas del diablo

Viernes 21 de Septiembre, 2012
Por Juan José Revenga

Hace un tiempo os adelantaba en mi sección “Luces y Sombras” el maravilloso viaje a Bani, la ciudad de las siete mezquitas, en lo más profundo del desierto de Burkina Faso y creo que ese inigualable periplo, uno de los viajes más duros y difíciles que he realizado, merece una explicación más extensa a la que os di en su día. Aquí tenéis, ampliado y con detalles, “el viaje más increíble al corazón del África negra”.
Burkina Faso, traducido literalmente “el país de los hombres dignos”, es un pequeño país en pleno África occidental, con poco más de cinco millones de habitantes y un producto interior bruto de “0”, es decir no producen absolutamente nada y viven de las ayudas internacionales. Pese a ello, no es extraño ver circulando a gran velocidad por las calles de Ouagadougou, la capital de este enigmático lugar, numerosos Porsche Cayenne, con funcionarios del gobierno en su interior. La vida es así en África.
África es un continente duro donde la vida no deja de sorprender en cada esquina. Un sitio donde un siglo es un periodo muy pequeño para intentar cualquier cambio.

Nada más aterrizar en el aeropuerto de Ouaga uno nota que las cosas son distintas, la policía es amable –dentro de lo amable que puede ser un policía africano con un blanco–, el visado de entrada se gestiona en el mismo aeropuerto y tras unas cuantas dobladas de lomo y dar las gracias por cualquier cosa que dicen los agentes, estamos fuera del recinto.

Allí empieza la primera pelea, con taxistas que luchan por el “bocado” que puede ser el traslado de aquellos hombres blancos. Llegar a un hotel de la ciudad no resulta difícil. Todos son iguales, pequeños y con unas condiciones higiénicas mínimas… Lo más complicado es sortear el caótico tráfico de motos, coches y carros que abarrotan las amplias avenidas. El humo, el polvo y el sudor se van pegando a la piel mientras avanzamos lentamente por ese caos. Nos quejamos, pero sin saber que aquello es un paraíso en comparación con lo que nos espera y queda por sufrir en este país, un recorrido que no olvidaremos en la vida, pero que nos costará sangre,sudor y muchas veces lágrimas el poder realizarlo… Es el precio que exige África por dejarte penetrar en sus entrañas.

Si esto es así hoy, imaginemos aquellos siglos XVIII y XIX donde los intrépidos hombres blancos viajaban hacia el corazón del desconocido continente negro, únicamente ayudados por carros con bueyes y guías que no sabían a ciencia cierta hacia dónde se dirigían, y un ejército de porteadores que esperaban el menor descuido para salir corriendo con una carga que no volverían a ver. Aquellos Stanley o Livinsgtone fueron héroes que superaron todas las vicisitudes, que, al igual que nosotros en pleno siglo XXI, viajaban en pos de un sueño. Al igual que los españoles buscaron el Dorado en Sudamérica, en África el mito eran las Minas del rey Salomón…
(Continúa la información en ENIGMAS 202).

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Comentarios

El que escribio este articulo no sabe nada de Burkina Faso....si quieren comprobarlo vayan a Wikipedia y exploren un poco.....hay cada sopencos por ahi......
Rafael

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