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Espiritistas en el laboratorio

Miércoles 13 de Septiembre, 2017
Desafío constante para la lógica establecida, todo lo relativo al más allá tuvo y tiene una relación compleja con el ámbito científico
Mado Martínez

Una aproximación científica hacia un determinado hecho o fenómeno puede ser llevada a cabo por un ingeniero, un escritor, un filósofo, un bioquímico, etc..., puesto que la «ciencia» tradicional estima que la importancia de un estudio o investigación se encuentra en el «método científico» y no duda en menospreciar los estudios de sus «colegas científicos» cuando éstos, a pesar de tener doctorados y másters en «ciencias duras», ofrecen resultados en los que el método científico aplicado es pobre. Así pues, no basta con ser «científico» para hacer ciencia y se puede hacer ciencia siempre y cuando haya métodos científicos, según se deriva de este razonamiento. Los seguidores de la doctrina espírita se han caracterizado como un grupo de personas cuyo denominador común es el ansia de estudio y conocimiento, motivo por el cual en la historia del espiritismo vamos a encontrar personajes de gran talla erudita e intelectual (científicos, escritores, filósofos, etc.) y, como es de esperar tratándose de este tipo de personas, comprobaremos que algunas de ellas no sólo se manifestaron como «sensitivos», «médiums», etc., sino que dedicaron gran parte de su vida al estudio del fenómeno espiritista desde una perspectiva que pretendía ser objetiva…

Sir William Crookes (1832-1919) fue uno de los científicos más brillantes y reputados de Europa en el siglo XIX. Era químico e hizo grandes aportaciones en el campo de la física y la química de su tiempo, y también fue uno de los más relevantes estudiosos del espiritismo.

Debido a sus propias investigaciones, acabaría convirtiéndose en uno de los mayores defensores de la doctrina espírita, además de sentar las bases de lo que hoy en día se conoce como espiritismo científico, insertándose de lleno en la metapsíquica (antecedente de la parapsicología).

UNA REALIDAD OBJETIVA
A Crookes le interesaban mucho los fenómenos de materialización y mediumnidad, y estudió con rigor y profundidad a prestigiosos médiums de la época como Daniel Dunglas Home, Eusapia Palladino y Florence Cook. Una de sus obras más conocidas sobre esta materia es Researches In the Phenomena of Spiritualism, publicada en 1870, en la cual manifiesta vivamente, para todos aquellos que pudieran tener dudas, que sus conclusiones no se basaban en un par de experimentos al azar ni mucho menos, sino en repeticiones sistemáticas, así como en experimentos realizados con la más moderna tecnología a su alcance:

«[...] Quiero repetir que las conclusiones no han llegado por azar y no son el resultado de un experimento o dos únicamente. En mi artículo (Quarterly Journal of Science, p. 340), resalté: ‘No fue hasta que fui testigo de estos hechos algunas medias docenas de veces, escrutando con todo el bagaje crítico que poseo, que llegué a convencerme de su realidad objetiva’. Antes de poner en marcha aparatos especiales para estos experimentos, vi en cinco ocasiones distintas, objetos que variaban su peso de 25 libras a 100 libras, influenciados temporalmente de una manera tal que yo mismo y otros de los presentes difícilmente podríamos haber levantado del suelo. Teniendo duda de si esto era un fenómeno físico o se debía a una disminución de nuestras fuerzas debido al poder de la imaginación, comprobé que era real utilizando un peso» (Crookes, 1996: 24).

Las obras de Crookes iban acompañadas, además, de sucintas imágenes en las que se apreciaban los aparatos utilizados a la hora de investigar el fenómeno y ejemplos ilustrados de cómo se habían aplicado a la investigación y la experimentación.

Lo que él buscaba eran pruebas y evidencias. Gracias a Crookes contamos, por ejemplo, con decenas de fotografías de espíritus materializados, como el fantasma de Katie King, materializado por la joven médium Florence Cook. Crookes obtuvo al menos unas cuarenta fotografías del espíritu materializado de King e incluso fue más allá, llegando a posar él mismo junto al fantasma El premio Nobel Charles Richet fue un conocido médico francés que llegó a ser editor de la Revue Cientifique y coeditor del Journal de Fisiologie et patologie générale.

Hizo grandes contribuciones científicas en el campo de la fisiología, la química y la patología general. Como Crookes, fue otro pionero de los estudios metapsíquicos. Sus conclusiones en materia de estas investigaciones serían publicadas junto con J. Maxwell en un libro titulado Metaphysical Phenomena: Methods and Observations (1905) y posteriormente junto a Stanley Debrath en un voluminoso tratado titulado Thirty Years of Psychical Research (1923).

OBSERVABLE, PERO NO EXPERIMENTABLE
Teniendo en cuenta que el primer título se decidió a publicarlo tras diez años de indagaciones y que el segundo resume treinta años de investigaciones, está claro que Richet no publicó un retal de impresiones improvisadas. Muy al contrario, como no podía ser menos tratándose de alguien que fue premio Nobel. Richet pensaba que las capacidades mediúmnicas no eran algo sobrenatural, sino más bien algo natural que emanaba de una fuerza que existía en el interior de los seres humanos. Así pues, lo que Richet estaba haciendo al defender esta postura era trasladar el espiritismo al campo biofísico.

Esta postura le permitiría afirmar, además, que el fenómeno podía ser observado científicamente, aunque subrayaba que lamentablemente no permitía su experimentación. A continuación, les ofrecemos su explicación al respecto de tal imposibilidad: «Creo en la realidad de ciertos fenómenos, los cuales he sido capaz de verificar una y otra vez. No veo la necesidad de atribuir este fenómeno a ningún tipo de intervención sobrenatural. Me inclino a pensar que son producidos por algún tipo de fuerza existente dentro de nosotros mismos. También creo que estos hechos pueden estar sujetos a observación. Digo observación y no experimentación porque pienso que todavía es imposible proceder en líneas de experimentación. Para experimentar uno debe comprender las condiciones necesarias para producir un resultado dado; [...] Estamos en la misma situación que un astrónomo, que puede mirar a través del telescopio y ver el firmamento pero no puede provocar que se produzca ni un solo fenómeno celestial » (Richet: 2004, 14-15)

Como podemos apreciar, Richet ya coincidía, unas cuantas decenas de años antes, con nosotros cuando hemos mencionado que hay ciencias cuyo método es experimental, como gran parte de la física o la química, y otras que se basan en la observación, como la astronomía o la meteorología, etc. Que unas se basen en la observación y otras en la experimentación, no las hace más o menos ciencias. Así pues, el espiritismo queda establecido aquí por el premio Nobel Charles Richet como una ciencia basada en la observación.

Cesare Lombroso fue un famosísimo médico criminalista y forense con amplios conocimientos en psiquiatría y uno de los exponentes del positivismo criminológico. Al principio se burlaba de los médiums y los ridiculizaba, llegando incluso a insultarlos. Sin embargo, sería una mujer humilde y analfabeta, la conocida médium Eusapia Palladino, quien acabaría convirtiéndose en la persona que cambiaría su vida para siempre, pues, tras una experiencia mediúmnica con ella, Cesare Lombroso se volvió espírita. Es necesario aclarar que Lombroso no consintió en participar en las sesiones espiritistas hasta que se cumplieran sus condiciones de riguroso control, pero todos, incluidos la propia Palladino, accedieron sin objeciones.

La sesión tuvo lugar y Lombroso confesó que estaba absolutamente avergonzado y disgustado por haber combatido el espiritismo con tanta ferocidad, pero que aquel fenómeno existía, era real y él mismo se reconocía ya «esclavo » del mismo. Fue entonces cuando empezó a realizar trabajos de investigación. Escribió un libro titulado Los fenómenos del espiritismo y el hipnotismo (1909), entre otros muchos relacionados con su campo profesional, cuyas primeras traducciones al español son hoy en día material de coleccionistas. Más científicos como Alfred Russel Wallace y Oliver Joseph Lodge, entre otros, confirmaron la veracidad de la existencia de los espíritus y que estos son capaces de comunicarse. Gustave Geley (1868-1924), médico e investigador, se destacó en sus investigaciones sobre la médium Eva Carrière, en 1916. Poco después, en 1919, abandonó la práctica de la medicina y se dedicó por completo a la investigación metapsíquica, convirtiéndose en el primer presidente del Instituto de Metapsíquica Internacional, donde realizó nuevas investigaciones con el médium polaco Franek Kluski.

MEDIUMNIDAD BAJO EL MICROSCOPIO
Hace alrededor de una década, Gary Schwartz, profesor de psicología, medicina, neurología, psiquiatría y cirujano, y otros colegas de la Universidad de Arizona (EE UU), llevaron a cabo una investigación detallada sobre la autenticidad de la mediumnidad, para la cual recurrieron a seguidores de la doctrina espírita kardeciana, médiums bien conocidos como George Anderson y John Edward, y a otros médiums menos conocidos como S. Northrop, L. Campbell y A. Gehman. Hicieron experimentos con ellos utilizando el método científico del «doble ciego» y comprobaron que estas personas eran muy precisas, con un grado de aciertos muy superior al porcentaje de probabilidades. Los factores de fraude, error y coincidencia estadística fueron descartados. Gary Swchartz ha publicado varios libros y artículos de referencia en este campo de investigación, sugiriendo que la mediumnidad existe y que hay evidencias científicas de «vida» después de la muerte. A nuestro juicio, merecen la pena destacarse The Truth About Medium: Extraoirdinary Experiments with the real Alisson Dubois of NBC’S Medium and other Remarkable Physics (2005), The Afterlife Experiments (2002) y A Fundamental Discovery that Transforms Science and Medicine (1999).

En Estados Unidos, la doctora Julie Beischel, del Instituto Windbridge, lleva a cabo un investigación con médiums para demostrar que hay vida después de la muerte. Básicamente, utiliza tres métodos en la investigación científica mediúmnica: proof-focused research (investigación de prueba), que son pruebas para verificar si los médiums están dando la información veraz; process-focused research (investigación del proceso), que estudia las experiencias de los médiums durante las comunicaciones con los espíritus, y applied research (investigación aplicada), que estudia cómo la información puede beneficiar a la sociedad en general. Los médiums estudiados por Beischel dieron información concreta de personas que ya habían muerto y esta misma información fue verificada y confirmada posteriormente como totalmente correcta. Por lo tanto, los resultados de su investigación confirman la hipótesis de que la conciencia (el espíritu) sobrevive a la muerte.

En 2007, Beischel publicó junto a Gary Swchartz un artículo basado en una investigación sobre lo que ellos llaman «recepción de información anómala» que, para entendernos, vendría a ser la información que los médiums reciben de parte de personas fallecidas en el más allá, utilizando el método científico del «triple ciego». En este artículo los autores dicen demostrar que esta «recepción de información anómala» de los médiums existe y es real, ya que el resultado de los porcentajes fue tan elevado y aplastante en sus investigaciones que, a su juicio, no daba lugar a dudas. En las conclusiones, si traducimos del inglés al español, podemos leer: «Los resultados sugieren que ciertos médiums pueden recibir de forma anómala información detallada y precisa sobre individuos fallecidos. El diseño del estudio elimina efectivamente mecanismos convencionales y la telepatía como explicaciones de la recepción de esta información, pero los resultados no pueden separarse de entre las hipótesis alternativas paranormales, como la supervivencia de la conciencia (la existencia continuada, separada del cuerpo, de la conciencia o la personalidad de un individuo tras la muerte física) y super-psi (o super- ESP; recuperación de información a través de un canal psíquico o un campo cuántico)» (Beischel y Swchartz, 2007: 23). Lo que está diciendo Beischel es no sólo que el fenómeno de la mediumnidad existe, sino que además coincide con las teorías de la parapsicología.

No olvidemos que en algunos departamentos y laboratorios de prestigiosas universidades de Estados Unidos la parapsicología tiene un pequeño lugar nada despreciable, ya que a pesar de que estas investigaciones son a menudo financiadas con fondos privados, las investigaciones se realizan con métodos de trabajo de campo y laboratorios, y muchos de los resultados se publican en revistas científicas como Psychological Bulletin, Foundations of Physics y British Journal of Psychology.

Al año siguiente, Beischel volvió a publicar otro artículo sobre los métodos contemporáneos de investigación de la mediumnidad en un laboratorio. Aquí, lo que la autora afirma es que de forma ideal un laboratorio de experimentación mediúmnica debe reunir los siguientes elementos:

  1. 1. Un entorno de investigación que optimice el proceso mediúmnico tanto para el médium como para el hipotético desencarnado (fallecido).
  2. 2. Deben aplicarse métodos de investigación que maximicen la «ceguera» (método científico del ciego) del médium, el estadístico y el experimentador con el fin de eliminar todas las explicaciones convencionales con respecto a la información y su carácter preciso y detallado.

Además, Beischel dice que es importante no solo analizar el fenómeno de la mediumindad en sí, sino la información que los médiums dan, por varios motivos. En primer lugar, porque la supervivencia de la conciencia es un tema de vital importancia para las personas. En segundo lugar, porque estudiar el fenómeno de «recepción de información anómala» es esencial para entender la percepción de la mente. En tercer lugar, porque la información que proporcionan los médiums puede ser útil para la sociedad, por ejemplo, pueden

colaborar en investigaciones criminales, etc. En cuarto lugar, porque la evidencia de la supervivencia de la conciencia puede contribuir a un cambio de paradigma en la sociedad de profundo impacto espiritual que haría a las personas más libres, les proporcionaría otros hábitos de salud y formas de relacionarse y ver la vida, etc. Aunque este impacto, según Beischel, también podría llevar a muchas personas a suicidarse. Finalmente, porque los estudios sobre mediumnidad arrojan información única sobre mente/ conciencia y cerebro, aunque como la propia Beischel muy bien reconoce, todavía es preciso definir qué es, exactamente, la conciencia.

Posteriormente entre los años 2008 y 2009 publicó junto a Adam J. Rock tres artículos sobre el análisis cuantitativo en la investigación mediúmnica durante la lectura de un desencarnado (fallecido), la investigación cualitativa del fenómeno mediúmnico comparando las lecturas psíquicas, y la ostensible comunicación con los fallecidos y el debate sobre la investigación mediúmnica, basada en la investigación del proceso (process- focused).

Sería ya en el 2012 cuando publicaría junto a su marido, Mark Boccuzzi, en el Journal of Scientific Exploration un nuevo artículo sobre el análisis objetivo en una información recibida a tiempo real en audio mediante comunicación instrumental (TCI) y sus correspondientes sesiones de control, a modo de estudio piloto.

Contactamos con la doctora Julie Beischel para preguntarle más detalles sobre el método científico que está aplicando en estas investigaciones.

¿Qué está haciendo ahora? ¿En qué punto se encuentran sus investigaciones? Nos comentó que usan controles estrictos para investigar el fenómeno de la mediumnidad, a través de un programa de estudio científico con la mayor cantidad de datos sólidos.

CRISTALES DE APATITA
«A través de las lecturas de la Investigación Certificada del Instituto Windbridge con Médiums –comenzó diciendo–, podemos demostrar que el fenómeno llamado ‘recepción anómala de información’ que implica a médiums que dan noticias concretas y específicas sobre seres queridos fallecidos de personas que están vivas, con total ausencia de cualquier información previa y sin usar términos confusos, existe y es real. El paradigma de investigación utilizado es fácilmente replicable y ocurre a voluntad, por lo que no tenemos que intentar atrapar eventos espontáneos o experiencias tal y como ocurren. Muy al contrario, podemos llevar la mediumnidad al laboratorio y estudiarla bajo condiciones controladas».

En Brasil, el psiquiatra y neurocientífico Sergio Felipe de Oliveira de la Universidad de Sao Paulo, investiga la conexión entre la glándula pineal y la mediumnidad. En su investigación usa técnicas de difracción de los rayos X, tomografía computerizada y resonancia magnética nuclear. Comparando los cristales de apatita presentes en la glándula pineal de los médiums y los de personas que no habían desarrollado la mediumnidad, se dio cuenta de que los médiums de incorporación tienen más cristales de apatita en la glándula pineal. Además, comprobó que durante la comunicación espiritual, los médiums tienen más actividad cerebral y que su flujo sanguíneo aumentaba en la región de la glándula pineal. Pudimos entrevistar al doctor Felipe de Oliveira, quien nos cedió imágenes de las tomografías obtenidas por él y nos señaló estas diferencias de los niveles de apatita en la glándula pineal, relacionadas con las capacidades extrasensoriales. Su hipótesis es que la glándula pineal es el órgano sensorial de la mediumnidad, como un teléfono móvil que llega a captar las ondas del espectro magnético que vienen de la dimensión espiritual y que rebotan en los cristales de apatita de la glándula, secuestrando el campo magnético y transmitiendo la información a la corteza cerebral para la interpretación del mensaje.

Lo más interesante de esta aportación, a nuestro parecer, no es ya solo la investigación llevada a cabo por Oliveira en materia de mediumnidad, ni que sea el fundador del Pineal Gland Institute, sino que Oliveira es hoy por hoy un firme seguidor de la doctrina espírita, participa en multitud de congresos organizados por espíritas y realiza una importante labor médica en la Asociación Médico Espírita de Sao Paulo (AMESP), de la que es socio y responsable de los estudios sobre la glándula pineal y la mediumnidad. 

Este reportaje fue publicado en el número 297 de la revista AÑO CERO

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