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Tecnología, el arma de los espías del siglo XXI

Viernes 13 de Enero, 2017
El espionaje siempre ha hecho uso de los avances tecnológicos, y en esta sociedad globalizada, los dispositivos móviles y los software han sustituido a los viejos artilugios del espía clásico. Las nuevas informaciones en este sentido han causado un auténtico vendaval político.

El teléfono móvil se ha convertido en un apéndice más de nuestro cuerpo, y cualquier novedad sobre su desarrollo es casi asunto de Estado. Los smartphones son las celebrities de la tecnología, y ya puede uno no tener ni un mendrugo de pan para llevarse a la boca que, eso sí, el móvil de última generación no falta en la mano. Crisis aparte. Pues bien, mientras estos eventos sobre qué celular tiene más capacidad, cuál es más resistente, y qué empresa puede diseñar el más fino o el más hortera acaparaba la atención de los grandes holdings, distribuidores y particulares, saltaba apenas unos días antes la noticia de que la Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU, la NSA, tristemente célebre en los últimos tiempos por su mala praxis, infectó discos duros de marcas famosas para espiar hasta un total de 30 países, mientras el controvertido Edward Snowden, que ha revelado dicha información, y que actualmente se haya en Rusia en situación de refugiado político, lanzaba otro de sus rotundos titulares sobre espionaje masivo: la agencia yankee “hackeó millones de datos de tarjetas SIM”. Ahí es nada. De estas declaraciones se hizo eco el portal The Intercept. ¿Y cómo lo hizo la agencia de Inteligencia?

Pues al parecer introduciéndose en el sistema del mayor fabricante mundial de este tipo de tarjetas. Además, la NSA no lo hizo sola, sino con la colaboración de una agencia de monitoreo británica que responde al nombre de GCHQ.

Los especialistas de ambas organizaciones “robaron”, según Snowden, llaves de seguridad de, al menos virtualmente, “todas las tarjetas SIM de más de 450 servicios de telefonía celular de todo el planeta”, bajo un programa que responde al nombre de Mobile Handset Exploitation Team.

El citado informe revela que la compañía holandesa afectada por ésto, Gemalto, no tenía conocimiento de su vulneración de seguridad hasta las revelaciones de Snowden, un auténtico quebradero de cabeza para sus compatriotas. Gemalto tiene una de sus tres sedes a nivel mundial curiosamente en Austin, Texas, y sus clientes incluyen a T-Mobile, AT&T, Verizon y Sprint, según informó la citada revista electrónica The Intercept, creada y financiada por el empresario estadounidense de origen franco-iraní Pierre Omidyar, creador de Ebay.

Volviendo a Snowden, el ex analista declaró que dicho hackeo fue tan eficaz que es “virtualmente irrastreable”. Así parecen confirmarlo los especialistas de Gemalto, que hasta el momento, y a pesar de los múltiples rastreos efectuados con personal extraordinariamente cualificado, no han podido sacar nada en claro. La NSA pudo haber accedido a la actividad y datos personales contenidos en los teléfonos móviles de decenas de millones de usuarios sin que ningún gobierno, compañía o particular se hubiera dado cuenta. De confirmarse, estaríamos ante el ataque más letal –a la vez que sutil– a la privacidad de los usuarios.

SOFTWARE ESPÍA
Pero no sólo de móviles va la cosa. Y es que los espías siempre han ido por delante en cuanto a los avances tecnológicos, haciendo uso de los mismos mucho antes de que el ciudadano corriente supiera siquiera de su existencia.

Al margen de “maquinitas” más o menos originales para espiar a la pareja, al jefe o al compañero que te cae mal –también existen Apps espía en este sentido, muy controvertidas, y en algunos países incluso están estudiando la posibilidad de que sean prohibidas al atentar contra la intimidad del ciudadano–, lo cierto es que no sólo Snowden se hace eco de las “malas artes” utilizadas por su ex agencia para el espionaje, en una suerte de guerra sucia tecnológica que incluye el sabotaje. También, como señalaba al comienzo, a primeros de marzo, la empresa rusa de seguridad cibernética Kaspersky Lab hacía pública la sospecha –con bastante fundamento– de que, una vez más, la NSA estaría ocultando software espía en discos duros de marcas como Toshiba, Seagate o Western Digital, algo de lo que se ha hecho eco la agencia Reuters. Discos duros de estas empresas tendrían en su interior esos software orientados a obtener información de forma ilícita, programas insertados al parecer por el grupo Equation, principal creador del actual ciberespionaje y de los malware, al menos según la empresa citada, que trabaja creando antivirus y protecciones contra troyanos y derivados… ¿Casualidad?

De lo que no hay duda es de que, con  tanta tecnología, la información nos llega de forma casi instantánea, tenemos a nuestra disposición muchísimas facilidades antes impensables, pero, claro, somos muchísimo más vulnerables a la injerencia de agentes externos que nos controlen, de simples ataques de hackers que matan el tiempo, o de marcas que quieren nuestra información personal.

Y también de auténticos espías que trabajan para tal o cual gobierno, con intenciones que no siempre son buenas; realmente casi nunca lo son. Siguiendo lo comunicado por Kaspersky en su informe, “hay ordenadores infectados en más de 30 países”, entre los que destacan, principalmente, Irán, seguido de otros como Pakistán, China, Afganistán, Mali, Siria, Argelia o Yemen, y también Rusia, el país donde precisamente se escond Snowden en un intento por esquivar la extradición, todos ellos países con conflictos políticos y económicos, de forma directa o indirecta, relacionados con los Estados Unidos. Interesante, y “conspiranoico”, aunque posible, teniendo en cuenta los antecedentes de la NSA y otras agencias. Dichos software maliciosos que estarían en los discos duros “infectados”, siempre según Kaspersky, se incluirían en “ordenadores de administraciones gubernamentales, instituciones militares, empresas de telecomunicaciones y energía, bancos, organismos de investigación nuclear, así como actividad yihadista”. Aunque sobre todo esto parece planear también la sombra del billete verde, pues el informe de Kaspersky insiste en que ayudará a las organizaciones a encontrar el software espía, un antiguo empleado de la Agencia de Seguridad Nacional se puso en contacto con la agencia de noticias Reuters para corroborar que el análisis de la empresa de seguridad rusa es correcto, algo que los periodistas confirmaron también a través de otro antiguo miembro de la Inteligencia norteamericana.

Desde luego, esto podría complicar las relaciones entre los Estados Unidos, Rusia y China, que no atraviesan precisamente su mejor momento. Está claro que la tecnología es el arma, ya no del futuro, sino del presente.

En 2010 el conocido “gusano” Stuxnet causó daños informáticos en instalaciones nucleares de Irán, siendo descubierto por una empresa de seguridad de Bielorrusia, y apenas un año después The New York Times atribuía la autoría a Israel y a los EEUU. Sus respectivos gobiernos no se manifestaron al respecto, y cuando por fin fue identificado –y temporalmente neutralizado–, Stuxnet había alcanzado instalaciones críticas y, al parecer, estaba preparado para atacar los sistemas de control de las centrales nucleares.

La citada compañía Kaspersky Lab llegó a referirse al gusano como “un prototipo funcional y aterrador de un arma cibernética que conducirá a la creación de una nueva carrera armamentística nuclear”. Un asunto que da bastante miedo, la verdad. Siempre nos queda la esperanza de que se equivoquen en sus predicciones, pero puede que también acierten… 

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