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El tesoro del tigre malayo: el oro perdido de Japón

Martes 12 de Septiembre, 2017
Tras sus saqueos en Asia, el ejército japonés escondió en Filipinas ingentes cantidades de oro, dando lugar a la leyenda del tesoro más grande de la historia. Por Sergio Basi.
El oro del tigre malayo

EL ORO DEL TIGRE MALAYO

La Segunda Guerra Mundial es un episodio contemporáneo que, detrás de la amargura y crueldad que supuso, esconde fascinantes historias como la que habla de un tesoro que un grupo militar japonés escondería en Filipinas después de saquear, por órdenes del gobierno, todo el sudeste asiático. Tiempo después el tesoro permanecería escondido, no así su leyenda…

Nos encontramos en un momento tan turbio como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Japón se ubica en el bando del Eje, junto a Alemania e Italia; y Estados Unidos, potencia aliada, tiene impuesto sobre el país nipón, desde el ataque a Pearl Harbour, un bloqueo económico y comercial sin precedentes, para imposibilitar que los japoneses nunca lleguen a establecer bases militares por las regiones aliadas de Asia e impedir su expansionismo; también hubo medidas contra los japoneses de América, que acabaron en campos de concentración americanos y con las cuentas bancarias congeladas.

El poder imperial es consciente de lo insostenible de la situación si el país debe sobrevivir y afrontar la guerra, de modo que Hirohito, el emperador, convoca a su hermano Yasuhito Chichibu para dirigir una operación secreta de la que ni siquiera hoy tenemos evidencias determinantes. “Kin no yuri”, o “lis dorada”, sería su nombre. Con el fin de restablecer la economía del país, e inspirados por los saqueos de arte, joyas, documentos históricos y oro que llevaron a cabo los nazis, el imperio japonés da la orden de saquear Asia.

LA “LIS DORADA” DE YAMASHITA

El hombre escogido para ejecutar sobre el terreno toda esta operación sería Tomoyuki Yamashita, un general cuyo nombre se convertiría en mítico al suponerse el responsable de uno de los tesoros escondidos más importantes. Un tesoro extraordinario del que se ha llegado a decir, sin ninguna prueba, que concentra más oro del que hay en todas las reservas combinadas de todos los bancos centrales del mundo.

Yamashita, por malas relaciones con altos cargos del poder imperial, siempre había sido marginado y relegado a misiones más secundarias, si bien tenía aptitudes para empresas mayores. No obstante, en esta ocasión cambió su suerte y fue destinado al sudeste asiático. Ahí conquistaría, al mando de una de las facciones del ejército imperial japonés, las colonias británicas durante su campaña en Malasia, lugar donde sería bautizado como “el tigre de Malasia” por su ferocidad guerrera y sus altas capacidades. También participó en la caída de Singapur, de modo que destacaron especialmente sus victorias por dicha región de Asia.

Allá por donde pasaba el ejército japonés, sus generales saqueaban todo lo que se podía saquear –también se ha especulado con que la mafia de la Yakuza pudo participar en esto–: bancos, depósitos, locales comerciales, museos, casas particulares, templos y numerosos edificios religiosos, comunidades de chinos ricos con ahorros en oro… Obteniendo de todo ello lingotes, joyas, estatuas, obras de arte, antigüedades de gran calibre histórico, etc. Yamashita sería el encargado de ir unificando el botín, que acabaría adoptando el sobrenombre de “el Oro de Yamashita” hasta nuestros días. Los saqueos principalmente se produjeron en Birmania, Malasia, Tailandia y Singapur, y supusieron la formación de un tesoro de incalculable valor.

EL ORO QUE NO LLEGA

No obstante, enviar el tesoro a Japón durante la guerra fue una tarea prácticamente imposible. Todo lo saqueado se concentró en Singapur con la intención de ser trasladado. Sin embargo, la imprevista recuperación inglesa de este territorio obligó a Yamashita a mover el botín a Filipinas, donde el ejército nipón se refugiaría junto al tesoro y trataría de que llegara a Japón a través de diversos envíos por mar.

La realidad es que esto también se hizo una tarea imposible, Japón iba perdiendo fuerza militar en el Pacífico y los norteamericanos cada vez hacían más daño a los mercantes nipones. Éstos estaban cercados desde que Estados Unidos había iniciado su estrategia, con el general Douglas MacArthur en cabeza, de retomar la colonia filipina desde Australia.

Ante esta disyuntiva, al general Yamashita no le quedó otro remedio que tomar la decisión de ocultar el oro. Se dispuso de una brigada de ingenieros y cartógrafos que construyeron por todo el archipiélago numerosos sistemas de complejos túneles subterráneos. Además, estos cartógrafos, según la leyenda, hicieron un total de 172 mapas aproximadamente –según la fuente varía algo la cifra–, uno por cada escondite que contenía los baúles en que se guardaba el oro. También cuenta la leyenda que muchos de los túneles iban plagados de trampas y explosivos.

El 3 de septiembre de 1945, al mes de los terribles bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, el tigre de Malasia se rinde de forma oficial y, por orden del emperador, en la residencia del embajador americano en Filipinas.

Yamashita fue interrogado y torturado pero, en teoría, nunca dio la ubicación del oro. El 23 de febrero de 1946 él y los otros soldados japoneses implicados serían juzgados por crímenes de guerra como la masacre de más de cien mil personas civiles llevada a cabo cuando perdían la ciudad de Manila con la llegada de MacArthur.

El tigre de Malasia fue colgado en la horca y, a pesar de los crímenes cometidos, contaron testimonios estadounidenses que el juicio celebrado fue un montaje en que el general fue acusado de faltas que no había cometido ni ordenado; algunos jueces consideraron ese juicio un “linchamiento judicial sin garantías procesales”; y un historiador holandés asegura que el fiscal estadounidense manifestaba sin miramientos sus “ganas de ahorcar japos”. Todo esto seguramente constituyó la venganza de MacArthur, que había sido inferior al general nipón en el territorio que debía defender. Ahora bien, la muerte del tigre malayo supondría el nacimiento de la leyenda de su gran tesoro…


¿Qué fue de este gran tesoro? ¿Alguien descubrió el oro? Si quieres saber qué pasó con el hombre que dio con el valioso metal podrás leer todo su descubrimiento en el número 262 de ENIGMAS.

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