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Tierra de gigantes

Miércoles 25 de Enero, 2017
Los gigantes no pasan nunca de moda. Se mencionan en casi todas las culturas y religiones. Griegos, nórdicos e hindúes del viejo mundo, al igual que las tradiciones mayas, aztecas e incas, y casi todos los libros sagrados, están de acuerdo en afirmar que existieron “in illo tempore”.
Por: Jesús Callejo

Faltan pruebas. Es verdad. Un argumento lógico sería pensar que, en caso de haber existido gigantes en la antigüedad, ciertos huesos o esqueletos habrían quedado. Y de momento no se ha encontrado nada, al menos avalado por la ciencia. ¿O tal vez sí? Lo que se ha mostrado hasta ahora como evidencia son fraudes o malas interpretaciones de fósiles prehistóricos. Las espectaculares fotos de esqueletos humanos de extraordinarias dimensiones que circulan por Internet y que dicen estar sacadas en la India, Tíbet, China, Sudamérica o Sudáfrica arrojan la desoladora conclusión de que estamos ante fake. Estas fotos casi siempre salen de Worth 1000, una web donde los mejores artistas del mundo muestran sus trabajos hechos con Photoshop y se ha convertido en una de las principales fuentes donde bromistas y conspiranoicos toman material para crear sus bulos.

¿Hay realmente documentos fiables, pruebas contundentes, restos óseos o huellas físicas de su presencia? Veremos que huesos, lo que se dice huesos, hay pocos, pero en cambio tenemos abundantes testimonios escritos.

Echando mano de mitos, leyendas, crónicas históricas, estudios antropológicos y excavaciones arqueológicas, se podrían distinguir tres grupos muy definidos de estas estirpes ciclópeas:

1.- Gigantes legendarios que intentan ser una representación antropomorfa de algunas montañas y picos mágicos

2.- Raza mítica de colosal envergadura cuyos representantes poblaron parte del mundo hace varios milenios y que paulatinamente se fueron extinguiendo

3.- Otro grupo lo constituyen gigantes de menor estatura cuya presencia es más próxima en el tiempo y sobre los cuales han perdurado más leyendas.

Todos ellos son protagonistas de legendarias historias cuyos ecos no han desaparecido aún, convertidos en cuentos populares como Pulgarcito o El sastrecillo valiente. Sólo en Cataluña las tradiciones hablan del Apartamontañas –el compañero de Juanillo el Oso–, de Trucafort, Jan del Gel, Bufim-Bufaina, Pla Falgars, Fort Farrell, Noi de Vaquerisses o el Padre Esmé…

HUESOS GIGANTESCOS EN ESPAÑA
Hay muchas leyendas y pocas evidencias. Así se podría resumir este periplo tras la búsqueda de huellas gigantescas en España pertenecientes a homínidos. Eso sí, no hay problemas a la hora de dar toda clase de detalles, la mayoría incomprobables. En varios artículos y libros se suelen citar como “pruebas” una iglesia en la sierra de Urbasa –entre Álava y Navarra– en la que se encontraron –dicen- restos humanos de tamaño ciclópeo. O que en 1753 un cabrero soriano descubrió cerca de Santa María de la Hoz una profunda caverna con varios restos óseos de gigantes, entre los que destacaba un cráneo y colosales tibias. O en la iglesia visigótica y leonesa de Marialba, donde fueron entregados a un museo esqueletos de tres metros de envergadura, sin más datos. En todos los casos las huellas y los testigos se difuminan en el momento que se investigan de cerca.

Un asunto más peliagudo y controvertido, con datos un poco más extensos y fiables, lo constituye el dolmen de Oren, en Prullans, en la comarca de la Cerdanya –Pirineos catalanes–. En 1917 se descubrieron, entre otras piezas, fémures enormes. A partir de ese momento no hay más que informaciones confusas. El investigador Fernando Ledesma Rubio, en su libro La Cerdanya, esmeralda mágica del Pirineo, se refiere a que ese hallazgo ocurrió en el dolmen I. 

Lee el artículo completo en el nº255 de la revista ENIGMAS

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