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Bután, el reino perdido

Jueves 04 de Diciembre, 2014
Bután y su templo de Taktshang.

Hay un lugar en el corazón de los Himalayas que surge como una ensoñación; que se agarra al pasado con tal precisión que llegar hasta allí es lo más parecido a montar en una máquina del tiempo. Llegados a este punto, viajemos aun tiempo que surge entre brumas…

Hasta hace apenas diez años, poco o nada es lo que se sabía de este reino incrustado entre vertiginosas montañas; y las informaciones que con cuentagotas salían del pequeño país, permitían vislumbrar un estado feudal regido por un monarca que, entre otras cosas, medía los niveles de felicidad de sus súbditos, y donde resultaba extremadamente difícil distinguir la frágil línea que separa la leyenda de la realidad. No en vano, los orígenes de Bután se mecen entre las manos de esos seres que viven en el seno de los mitos, porque su propio nombre significa “la tierra del dragón de truenos”, porque los primigenios habitantes de estos agrestes parajes estaban convencidos de que tras el rugir de la tormenta se encontraba el aliento siempre cálidos de los temidos dragones.

Pero quizá, el nombre que ha despertado la imaginación de viajeros y escritores de todos los tiempos, de aquellos escasos que han tenido la oportunidad de pisar sus valles y de perder la mirada en las alturas de sus montañas, es Lho Mon, la “oscura tierra del sur” que parece sacada de la mente maravillosa de Tolkien.

Y es que esta tierra, en la que el budismo es religión oficial desde el siglo VII, y donde la paz y tranquilidad se paladea al recorrer sus serpenteantes senderos, es irónico pensar que durante siglos se ha visto sumida en un cruento y constante conflicto; desde el siglo IX hasta el XVI se ha zarandeado sobre la frágil cuerda del enfrentamiento civil, guerreando con otros hermanos del Tíbet, recordando que aunque el entorno sea hostil para la vida, el hombre lo es aún más para consigo. Y a partir del XVIII con la India y el Reino Unido.

Pero esa etapa demasiado larga de sangre y lucha ya pasó, y desde la década de los setenta del pasado siglo Bután se abrió tímidamente al mundo, pasando a formar parte de Naciones Unidas. Fue entonces cuando el resto del mundo pudo comprobar que existía una maravilla desconocida en el corazón de los picos más altos del planeta. Un lugar irreal…

 

"No en vano, los orígenes de Bután se mecen entre las manos de esos seres que viven en el seno de los mitos, porque su propio nombre significa la tierra del dragón de truenos”

 

El nido del tigre

No es fácil llegar hasta aquí, porque el viajero, como en el Juego de la Oca, ha de pasar por sucesivas penurias para alcanzar finalmente la iluminación. Pero el fin justifica el esfuerzo, porque en las entrañas de este reino perdido se alzan a los cielos, colgados de la verticalidad, templos como Taktshang, un desafío a las alturas que fue levantado en el año 1692 a casi 3.300 metros sobre el nivel del mar, y a algo más de 700 sobre el Valle de Paro, el lugar donde se encuentra.

El legendario lugar, conocido por los butaneses como “el nido del tigre”, fue erigido para albergar las enseñanzas de la antigua escuela Nyingma, y en un intento por potenciar la peregrinación al lugar los nativos aseguran que en él meditó por espacio de tres meses el gurú Padmasambha, el segundo buda que llegó al nido del tigre después de sucesivas encarnaciones.

La leyenda, esa parte de la historia que fue escrita para que todos, grandes y pequeños, letrados e iletrados, reyes y plebeyos pudieran entender, asegura que el sugerente nombre le fue dado después de que el gran Padmasambha llegara hasta el bello enclave a lomos de una tigresa que surcaba los cielos con sus enormes alas. Y seguro que más cómodo fue que ascender a pie o en burro, como hay que hacerlo hoy día. Sea como fuere, otra versión afirma que en realidad la felina presencia no era sino Yesge Tsogyal, la esposa del emperador y discípula aventajada del buda reencarnado. Y éste, que al margen de espíritu puro debía de gozar del don de la magia, la transformó en la citada tigresa, a lomos de la cual llegaría hasta Taktshang; o más bien hasta la cueva que allí se encontraba en aquel tiempo, y a partir de la cual se construirían las inigualables siete construcciones que hoy día conforman el templo.

 

En la sección de la revista ENIGMAS El Momento Decisivo os invitamos a viajar por los lugares más exóticos, bellos y misteriosos del planeta. No en vano abre la revista. Éste es un ejemplo de ello, publicado en el número 195. Y en el número 230 que está a punto de salir a la calle, nos acercamos hasta uno de los "siete grandes" de Londres: el cementerio de Highgate y sus extraordinarios enigmas. ¿Te lo vas a perder?

 

 

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Comentarios

hermoso y bmagico lugar , ahi nadie los alcanza , ademas que esta espectacular , se dnecesita ser un iluminadopara llegar ahi

Sigan investigando que aun queda mucho que descubrir en esta madre tierra, que hermosos los descubrimiento.

Tengo cuatro estampillas inusuales de Bhután, con tema espacial , no son de uso oficial , sólo para colección.

Articulos muy intersantes, es bello leer, aprender y conocer lugares, hecho historico o descubrimiento. La informacion es el mejor regalo,gracias.

Es un tesoro para la humanidad en donde se juntan lo divino y lo humano para hacer de la vida la mejor sensacion que un ser pueda lograr!..BENDITO BUTAN DENTRO DE LOS PUEBLOS!

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