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Castel del Monte (Apulia), el castillo hermético

Martes 25 de Julio, 2017
Erigido entre 1240 y 1250 en una colina de apulia, este sorprendente edificio medieval está cargado de simbolismos difíciles de comprender. Algunas teorías defienden que su artífice, Federico II de Hohenstaufen, ocultó en él una serie de claves herméticas.
Óscar Herradón

La figura del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Sicilia en el siglo XIII, Federico II de Hohenstaufen, aparece rodeada de un profundo halo de misterio que ocho siglos después de su andadura sigue despertando la controversia entre los investigadores. Fue conocido en su tiempo como “Stupor Mundi”, el “asombro del mundo”, por su impresionante formación intelectual y su provocadora forma de actuar.

Su figura, no obstante, y teniendo en cuenta la época turbulenta que le tocó vivir, no está exenta de polémica. Cuenta la leyenda que Federico nació después de que un dragón se apareciera a su madre Constanza y echara sobre ella su aliento de fuego, una “visita” de gran contenido simbólico similar al del origen de algunos grandes mandatarios de la Antigüedad. Pronto comenzó a mostrar un enorme interés por todas las ramas del saber. Su corte siciliana se llenó de trovadores y artistas de toda clase y condición Una vez coronado emperador, en 1220, Federico convirtió Sicilia en un auténtico estado moderno con un magnífico funcionamiento del comercio y una administración centralizada.

Protegió incluso a algunos cátaros y a patarinos y arnaldistas, todos con la particularidad común de ser considerados herejes por El Vaticano. Ello, sumado a su afición por las ciencias ocultas y la alquimia, provocó airadas reacciones de los católicos. De hecho, llegaría a ser excomulgado en varias ocasiones. Gran erudito, escribió varias obras, entre las que destaca un tratado de cetrería, y fue el único monarca que logró liberar Tierra Santa sin derramar una sola gota de sangre, gracias a sus habilidades diplomáticas.

CASTEL DEL MONTE
A su vez, el “Stupor Mundi” fue el artífice de uno de los edificios más asombrosos de la Edad Media. Es más que probable que la sabiduría ocultista y esotérica de su consejero “espiritual”, el alquimista Michel Scoto y otros heterodoxos, influyeran en Federico II a la hora de tomar la decisión de construir en la región italiana de Apulia la fortaleza de Castel del Monte. Ésta es una construcción excepcional tanto por su forma como por su carácter mágico. Fue levantada a una altura de 540 metros sobre el nivel del mar, sobre una colina que para algunos autores es artificial y sobre la que al parecer existía un monasterio bajo la advocación de Santa María del Monte.

Lo más curioso del edificio es que posee dos plantas con una estructura octogonal, cada una con ocho habitaciones y dos torres, también octogonales.

Es evidente que la fortaleza es una exaltación de la simbología del número ocho, ya que esta cifra se repite como un leitmotiv en la disposición del mismo. Siguiendo al autor galo Jean-Michel Angebert, el número ocho es símbolo de equilibrio y de infinito y se presenta en múltiples tradiciones como un rasgo común para la realización de la “Gran Obra”. Muchos autores afirman que Castel del Monte se usaba como fortaleza, mientras que para otros era un edificio de recreo o incluso un lugar de alojamiento; lo extraño es que su extraña disposición descarta casi por completo estas hipótesis.

En el caso de que fuera una fortaleza, deberían existir almenas defensivas y otros elementos característicos de las mismas; la posibilidad de que fuese utilizado como alojamiento también es improbable, pues la planta octogonal dificultaría la disposición de muebles y utensilios y la comodidad de los invitados. Narraciones contemporáneas refieren que, en ocasiones especiales, cientos de caballeros de diversas nacionalidades eran recibidos por el emperador en el exterior del recinto, donde se alojaban en tiendas de campaña, lo que viene a corroborar la teoría de que el interior del edificio no era habitado por nadie.

¿Qué clase de reuniones tenían lugar? Es posible que fueran ceremonias de tipo iniciático que buscaban la obtención de una suerte de dignidad secreta.

Hay autores que sostienen que Castel del Monte podría ser incluso un observatorio astronómico, dada la disposición del edificio y el enclave elegido para la construcción. La puerta de entrada principal al edificio, que conduce al patio octogonal central, está orientada al Este, según el eje Andria-Jesusalén. La orientación de esta entrada, según Javier García Blanco, es sin ninguna duda intencionada, y su finalidad era conseguir “una identificación vinculante entre el edificio y el Cosmos, lo divino y lo terrenal. El edificio se convertía así en un reflejo del cielo en la tierra (…)”. Hoy, la enigmática “fortaleza” continúa en pie, majestuosa, erigida sobre la misma colina que la vio nacer, sorprendiendo a propios y extraños por su peculiar forma, dando cobijo todavía entre sus muros a oscuros secretos de una época que escapa a nuestra comprensión.

Este reportaje fue publicado en el nº251 de la revista ENIGMAS

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