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¿Sabías que el ancla de un «navío volador» quedó atascada en un tejado?

Jueves 18 de Mayo, 2017

Los bulos virales sobre avistamientos OVNIs no irrumpieron con Internet. Ni siquiera en el tiempo de la ufología moderna, posterior a su acta de nacimiento oficial allá por 1947. Hay buenos ejemplos anteriores.

Sin ir más lejos, las historias medievales de barcos voladores tuvieron cierto eco en la prensa de finales del siglo XIX. Durante abril de 1897, en plena ola de los misteriosos airships que llenaron las páginas de muchos diarios anglosajones de esos meses, varios periódicos norteamericanos recuperaron los viejos relatos medievales sobre estrelladas. Días después de estas publicaciones, un lector anónimo enviaba la crónica de un ancla caída del cielo en Texas y unida a un navío volador por una cuerda de la que descendía el correspondiente marinero vestido, en esta ocasión, de azul claro. El ancla había quedado atascada en las vías del ferrocarril y el marinero, sorprendido por la gente, no pudo liberarla, así que cortó la cuerda y partió con el resto del barco en dirección noroeste. Según este anónimo informante, el ancla permanecía en la tienda de Elliott y Miller, siendo objeto de curiosidad para centenares de personas.

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