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Los secretos del primer templo de la humanidad

Miércoles 04 de Octubre, 2017
Göbekli Tepe, el que, hasta el momento, es el primer templo de la historia, con más de 11.000 años de antigüedad, guarda aún demasiados secretos. Cráneos con marcas rituales o tallas en piedra que podrían ser clave de una edad de hielo, como afirma un sorprendente estudio recientemente presentado

Situado al sudeste de Turquía, este misterioso complejo guarda milenarios secretos que poco a poco comienzan a ser descubiertos. Con una antigüedad en torno a los 11.500 años, es considerado a día de hoy el primer templo conocido, un templo que fue deliberadamente sepultado alrededor del año 8.000 a.C. Sus constructores fueron cazadores y recolectores nómadas que, de manera incomprensible, decidieron alzar este edificio sacro.

Hasta el momento de su descubrimiento y posterior estudio, en el año 1995, era inconcebible un complejo de las características de Göbekli Tepe para una comunidad tan antigua.

Se pueden rastrear varios milenios de actividad y niveles de ocupación. “Estos cazadores se encontraban en una época de transición, se asentaron en ese lugar cuando aún no se había inventado la agricultura”, explica Lee Clare, coordinador de las excavaciones en Göbekli Tepe. “Este yacimiento es tan importante porque nos muestra los símbolos, las imágenes y la arquitectura del primer edificio monumental construido por el hombre y nos permite intentar comprender su visión del mundo”.

Precisamente, entre esas imágenes apareció una muy curiosa que llamó la atención de los investigadores de la Universidad de Edimburgo (Escocia). Según los científicos, los relieves aparecidos en uno de los pilares presentes en este enigmático yacimiento, serían la prueba de un evento catastrófico que tuvo lugar hace miles de años y que pudo cambiar el curso de la Historia… La investigación, aparecida en Mediterranean Archaeology and Archaeometry, baraja la teoría de que hace 11.000 años una serie de trozos de cometa impactó contra la Tierra, generando una mini edad de hielo que se extendió durante mil años. Esto provocó la desaparición de grandes especies, numerosas muertes humanas e incluso, barajan en el estudio, la aparición de la agricultura.

Según se deduce, parece ser que las tallas fueron muy importantes para las gentes que habitaron Göbekli Tepe, reflejando las graves consecuencias de esta edad de hielo con representaciones como la de un hombre sin cabeza, que puede simbolizar una gran pérdida de vidas humanas. Se trata de una hipótesis arriesgada que aumenta los interrogantes de este antiguo templo.

Recientemente, además, han aparecido tres cráneos con marcas rituales en este yacimiento.

Las señales son una serie de hendiduras profundas y un agujero abierto en el hueso. Al parecer, fueron realizadas al poco tiempo de fallecer y el objetivo podría ser pasar una serie de cuerdas por los agujeros con el fin de colgar los cráneos como decoración ritual, como se expone en el estudio publicado por Science Advances.

Esta clase de rituales son denominados por los antropólogos como “cultos de la calavera” y son similares a los practicados en otros enclaves del Neolítico. Para Lee Clare, coordinador de la excavación, el culto en Göbekli Tepe “no era una religión propiamente dicha, porque esto requiere una estructura y una sociedad con clases que aún no existía en aquel momento”, aunque sí pudo ser el germen de una sociedad compleja. “Construir este lugar requirió un importante trabajo comunal y después sirvió como un punto de encuentro, donde posiblemente la gente intercambiaba información, conocimiento o incluso resolvía sus conflictos de forma pacífica”, aventura. “Probablemente no estamos sólo ante el primer templo del mundo, sino también ante el primer lugar social”, se explica en una noticia publicada en El País.

Han pasado más de 20 años desde que se comenzara a excavar en este hermético y antiguo lugar que parece resistirse a desvelar sus secretos. No en vano, Klaus Schmidt, el responsable de su descubrimiento en 1995, reconoció en una entrevista a la revista Smithsonian que apenas se había rascado un 5% de lo que el lugar aún tiene por desvelar y que, en Göbekli Tepe, había trabajo para 50 años. Habrá que seguir de cerca las noticias al respecto.

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